No Se Puede Ser Bueno

Sevilla, hermosa ciudad, magnífica gente. Pero a veces tan cruel como el mismísimo martirio que sufrió Jesucristo. Sí, amigo, sí. No te extrañen estas palabras. Y te lo voy a explicar muy breve verás como lo comprendes.

Imagínate por un momento que te piden que dejes tu trabajo de lado, el que te da de comer, y dediques tu tiempo a crear y colaborar para los más necesitados. Obviamente sin cobrar nada. ¿Te sitúas? Dejas tu trabajo remunerado por entregar algo a los demás que servirá para paliar necesidad y hambre sin cobrar un duro.

Llega el gran dia donde se presenta tu trabajo, tu colaboración, tu aporte. Tu granito de arena que te ha costado mucho tiempo, días, quizás meses, e incluso alguna noche sin dormir. Has entregado tu corazón a los demás: tu trabajo se va a convertir en un poco de calma en las necesidades de otros.

Pero cual es tu sorpresa que lo único que encuentras en tu dedicación es que el pueblo te flagela y te crucifica porque no le gusta lo que ve. ¡Que ilusos! Otra vez el pueblo en el cascarón, otra vez salvan a Barrabás y quieren crucificar al que todo lo da.

Las redes sociales se inudan de mofas, como se mofaron de Jesús dándole por cetro una caña y por corona de rey, una de espinas. Incluso los medios de comunicación, algunos que quieren llamarse medios de comunicación, que sólo son bufones al servicio del pueblo que pide más gladiadores en el circo y más cristianos a los leones, dan rienda suelta sin pensar en el fin y en el fondo, ni en la dedicación, ni en el darse a los demás.

Y tú, que te has desvelado por otros, sólo callas. Aceptas tu martirio, incluso puedes sentirte triste. Pero tu corazón limpio está orgulloso y feliz,. Aquello de lo que tan mal habla el pueblo es el pan de una familia que hoy tiene un plato en la mesa gracias a tí, hoy pueden tener luz o quizás pagar la factura del agua que debían y volver a tener agua corriente.

Amigo, ¿Lo has entendido? ¿Aún no? Pues vuelve a leerlo, porque entonces quizás estés aún sentado en las gradas del Coliseo esperando que salten mas cristianos a la arena para ser devorados por las fieras, y tú vitoreando tan cruel escena.

Dedicado a un hombre grande, no de altura ni de volumen, sino de corazón.

Redacción, Vivimos La Pasión
a 17 de Junio de 2018

 

 

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